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Tener un Rakusu



En 2001 cosí mi primer Rakusu, una experiencia muy profunda, la oportunidad de tocar algo nuevo y no tan nuevo.

Desplegar estos años de práctica es bastante difícil para mí. No tengo un referente muy preciso, hay que decir que nunca me he marcado las etapas que he recorrido, siempre he tenido mucha confianza en las estancias que he dedicado a la práctica. Por supuesto, al principio las cosas no fueron tan simples. Había muchas preguntas y aún más expectativas. Poder ir a Japón y conocer a Moriyama Roshi fue una oportunidad extraordinaria y me permitió ponerle nombre a las cosas que descubrí siguiendo las enseñanzas de Joshin Sensei.

Actualmente surgen nuevas preguntas.

¿Qué es esta práctica? Pasan los años, aunque mi vida cotidiana se ha modificado profundamente y aunque la práctica se ha calcado en mis modos de existir, soy consciente de que esto no es suficiente y que no me estoy dedicando por completo a este proceso. Siempre encuentro excusas para adaptar la práctica a mis requerimientos. Aún así, siento que estoy haciendo lo correcto.

Cuando observo en detalle mi forma de reaccionar y querer dirigir, o más bien adaptar, la “práctica” en el día a día, veo que mi forma de hacer las cosas está lejos de las enseñanzas. Hice retiros en la ermita, 15 días para lavar y aclarar las construcciones mentales. El trabajo realizado durante estas estancias es muy efectivo, pero puedo ver que, con el tiempo, este aprendizaje se desvanece y solo queda un recuerdo lejano de estar presente en el “aquí y ahora”.

Hoy, ya no puedo ocultarme la evidencia de que la práctica es algo para hacer todos los días y en todos los momentos; y al mismo tiempo que escribo estas pocas líneas, ¡veo mi mente calculando cómo evitar caer completamente en la práctica! ¿Es por miedo o por pereza que me resisto a soltarme por completo...?

En casa he montado un rinconcito muy bonito para poder meditar. Voy allí muy raramente. Al volver de la estancia en el templo, la intención es más asidua, pero se desvanece rápidamente. Las excusas no faltan, la falta de motivación también suele estar presente, pero cuando logro liberar tiempo para sumergirme en las enseñanzas, siento muchos beneficios.

En conclusión: no pierdas esta oportunidad de existir en forma humana y poder ir a las profundidades de la enseñanza y la práctica.

Por la mañana cuando me despierto, bajo al zendo para tomar los refugios, meditar o leer las enseñanzas o hacer las postraciones o todo junto… Mi día sigue siendo el mismo pero diferente. Con el corazón más ligero, más atento, me dejo guiar por los momentos; respirando hondo, vuelvo al momento presente, sin expectativas y con gratitud.

Al no poder ir al Demeure sans Limites antes del cumpleaños de mi Rakusu, voy a hacer un retiro en mi casa. La casa estará llena, estamos alojando a la familia. La mañana será un momento privilegiado, me levantaré más temprano para hacer una meditación y la ceremonia. Durante el día trabajo; al mediodía tomaré la comida en silencio, y por la noche me tomaré un tiempo para leer las enseñanzas y copiar los textos.

No será fácil pero tampoco imposible. Cuando vemos este mundo de impermanencia en el que vivimos, bien podemos comprender que el Camino no está exclusivamente en un templo, debemos practicarlo en nuestra vida diaria en cada momento y no esperar.

Gassho Luc.

Traducción Graciela




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