Ir al contenido principal

¿Quién es esa persona?


 


 

En la ceremonia del té, se usa la expresión "Una vez en 

la vida, este encuentro". Normalmente entendemos: 

"Una y única reunión".



Pero en el zen, lo interpretamos así: durante esta vida, 

hay una persona que deben reencontrar. No importa 

por qué prados atravesemos, no importa qué montañas 

subamos, debemos encontrarnos con esta persona. Esa 

persona está en este mundo. 

 

¿Quién es esa persona? 

Este es el verdadero yo. Tienen que conocer al 

verdadero yo. Hasta que no lo encuentren, es 

imposible que estén verdaderamente satisfechos desde 

el fondo del corazón.

 

 Siempre sentirán que algo falta. 

Este es el propósito de la vida, y el propósito de la 

enseñanza del budismo: encontrarse a sí mismo. La 

forma más rápida, la más sencilla es hacerlo a través de 

zazen.



Sekkei Harada Roshi

 

Trad Hélène

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Los diez preceptos de Thich Nath Hanh

  Reflexiones sobre su conducta:  los diez preceptos de Thich Nath Hanh No te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso budista. Los sistemas de pensamiento budistas son una guía; no son la verdad absoluta. Evite ser de mente estrecha y estar atado a sus puntos de vista actuales, viéndolos como una verdad absoluta. Aprenda y practique el desapego a los puntos de vista para que esté abierto a recibir los puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en la vida y no solo en el conocimiento conceptual. Esté preparado para aprender a lo largo de su vida y observar la realidad en sí mismo y en el mundo en todo momento. No obligue a otros, incluidos los niños, de ninguna manera, a adoptar sus puntos de vista, ya sea a través de la autoridad, amenazas, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, a través del diálogo compasivo, ayude a los demás a abandonar la intolerancia y la estrechez de espíritu. No busques evitar el sufr...

Paz de corazón

 

Moriyama Roshi, nuestro Maestro del Dharma

  La presencia del Maestro, la voz del Maestro... A través del sonido de la lluvia, la flor que cae, los días grises, la llama de la vela, la paz de la sala de meditación. El gesto de ofrecer incienso. Gassho. La presencia del Maestro no se desvanece. Recuerdo haber pensado, hace mucho tiempo, cuando aún él vivía, "Si no puedo ver a mi Maestro en cada árbol de este bosque, en cada hoja, en cada brizna de hierba, entonces no he entendido nada, no solo su enseñanza, sino lo que es, lo que soy". La voz resuena en la cabeza, en el corazón, en la respiración. La voz no se apaga. Cada sílaba de los sutras es cantada a través de mi Maestro. Cada toque de la campana, cada golpe del mokugyo, cada palabra del Dharma tiene su voz, despertandome: ningún recuerdo, sino un eco, una resonancia. De corazón a corazón. La risa de mi Maestro. Y, cuando se ha sentido gratitud por todo lo que fue dado alegremente, libremente, ver ahor...