Hana Matsuri, el cumpleaños de Buda
En la Demeure sans Limites: Festival de las Flores y Festival del Buda
Kanbutsue (灌仏会), aunque en Japón se conoce popularmente como Hana Matsuri
(花祭) o “Festival de las Flores”, si bien, nada tiene que ver con las
celebraciones que se llevan a cabo por el florecimiento de los cerezos.
El ritual más importante de ese día es el de “bañar a Buda”: una pequeña estatua de Buda se coloca en un recipiente ancho de metal conocido como kanbutsuban (潅仏盤) dentro del hanamidō (花御堂, “sala de las flores”), un altar portátil de flores que se adorna con flores de muchos colores.
El ritual de bañar a Buda con té dulce
Todos aquellos fieles que participan en la celebración llevan a cabo el ritual de “bañar a Buda“, que conmemora precisamente el momento en que Buda da siete pasos y es “bautizado” por nueve dragones, además de recibir perfume del dios dragón ryūō (龍王).
Así, los participantes toman amachá (甘茶, té dulce elaborado con hojas secas hervidas de hortensia), con largos cucharones, de la base de la estatua y lo vierten sobre la pequeña imagen de Buda.
El hanamidō representa los árboles del jardín de Lumbini.
En muchos templos también se preparan y reparten decenas de litros de este té para que los asistentes puedan tomarlo e incluso llevarlo para beberlo en sus casas.
En la antigüedad existía una superstición respecto al té amachá: escribían un conjuro, con este té en vez de tinta, en un trozo de papel que colgaban del revés en la entrada del templo con la creencia de que esto mantendría alejados a los insectos y alimañas.
En los templos de mayor tamaño puede verse también la figura de un elefante blanco que es empujada por niños hasta la entrada, simbolizando el sueño que tuvo la madre de Buda antes de que éste naciera.
https://japon-secreto.com/hana-matsuri-el-cumpleanos-de-buda-en-japon/
La leyenda del nacimiento de Buda
Según la leyenda, la madre de Buda (Māyā, también conocida como Mahāmāyā o Māyādevī) soñó que un ser divino descendió de los cielos montado en un elefante blanco, tocó su vientre y entró en su cuerpo quedándose así embarazada de Buda.
El elefante blanco es un símbolo que indica que su hijo proviene de la tierra pura conocida como Tuṣita, hogar del Bodhisattva Maitreya (o “Miroku“, en japonés).
El niño nació cerca de Kapilavatthu (en el jardín de Lumbini, situado en la franja meridional del Nepal actual).
Su madre, durante el parto, emitió una luz de siete colores.
Tras nacer, el niño dio siete pasos hacia delante mientras apuntaba con
su mano derecha hacia el cielo y con la mano izquierda hacia la tierra y
dijo:
Me vanaglorio en el cielo y en la tierra (天上天下唯我独尊, tenjō tenga yuigadokuson).
En ese momento, nueve dragones descendieron del cielo y le “bautizaron” (le dieron su primer baño) con agua pura.
En el budismo Mahāyāna (raíz principal del budismo zen) se dice que los siete pasos que dio Buda representan siete direcciones: norte, sur, este, oeste, arriba, abajo y aquí. Y se interpreta la frase de Buda como:
Represento a todos los seres que sienten a lo largo del espacio y el tiempo
Lo que quiere significar que Buda representa a todos los seres vivos.
También es la fiesta de los niños y de las niñas :



Por un nuevo nacimiento de luz y compasión en nuestros corazones!
ResponderBorrarGasshô